No hay nada que más me haya destruido que el “algún día”. Algún día estaremos juntos, algún día cambiará, algún día se dará cuenta, algún día me querrá, algún día…
Y, ¿sabes qué? Estuve casi cinco años esperando ese puto día y nunca llegó porque en realidad no existe el “algún día”. Las películas y series de televisión nos nublan la cabeza con historias de amor inacabadas, y gilipolleces varias, las típicas que se encuentran, se enamoran, hay unos problemas que no les dejan estar juntos pero acaban juntos igual. Y, claro, nosotras acabamos como retrasadas esperando cosas que no existen y que no van a pasar. Y mientras, perdemos el tiempo, y la vida. Nos arrastramos detrás de tíos que no nos quieren, nos inventamos futuros que nunca llegarán y sufrimos por cosas absurdas mientras la vida sigue y no nos espera. Que en la práctica es mucho más complicado, está claro. A mí me costó siglos entender que por muchas historias de amor que me inventara antes de irme a dormir, el chico por el que perdía la cabeza no iba a cambiar. Que muchas veces lo de ser un cabrón es de por vida, y no queda otra que coger la cabeza y pirarse lejos (muy lejos). Porque si no te quiere, pues no te quiere, duele pero se supera, mejor que no te quiera él antes que no te quieras tú, ¿no?.
Que el amor verdadero no va de arrastrarse continuamente ni tener depresiones. El amor es otra cosa, es querer y que te quieran. Es respeto, confianza, honestidad, sinceridad. Es quererse a uno mismo para poder querer al resto; porque, dicen ´´si no te quieres a ti mismo no vas a conseguir que nadie te quiera´´, algo que no es cierto, pero si es cierto que si no te quieres a ti mismo, no vas a creer que alguien te quiere.El amor verdadero es saber lo que merecemos para no conformarnos nunca con lo que les sobra a los demás. Es pasar de todos esos “algún día” y ser feliz con el único día que realmente importa: el de hoy.
-J.
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