jueves, 11 de abril de 2019

Mentiras.

El ser humano es tan sumamente estúpido que pueden estar mintiéndote en tu puta cara que si es lo que quieres escuchar vas a recibirlo con las puertas abiertas. Y así con todo.
Porque a veces parece que te lías con alguien para que parezca que te quieran. Pero mira, lo de querer son palabras grandes, y por mucho que te intentes autoengañar, quien no te quiere, no te quiere, y punto, porque no hay más vuelta que darle. Que nos quejamos continuamente de gilipollas que nos engañan y nos olvidamos que las gilipollas somos nosotras por creerles. Y, sin embargo, seguimos haciendolo. Porque vivir entre mentiras siempre es más fácil y más cómodo. Porque la realidad es algo que pocos podemos afrontar y más cuando somos de esas personas que dan el cien por cien en sus relaciones, que aman con todo el corazón y que (me ha pasado) son incapaces de esperar nada malo de los demás por falta de empatía o yo que sé de qué. A pesar de lo blanda que soy en tantísimos casos, prefiero que me vengan con la verdad siempre, porque al final, la verdad me va a doler un tiempo pero se supera, pero ¿vivir en una mentira?.
Vamos de duras pero no. Nos mienten, nos engañan, nos hacen daño en lo más profundo y seguimos queriendo. Y no sé si será falta de experiencia pero eso de la frialdad yo creo que nunca va a ir conmigo. Y mira que me jode. Admiro a esas tías que me vienen dando consejos de como ser fría con los hombres, de como no sufrir, de como seguir adelante con la cabeza bien alta y los tacones puestos. Yo lo intento, de verdad. Pero cuando viene uno que te toca el corazón, por mucho que lo intente, me es imposible. No puedo hacer como esas personas que parecen de hielo, como si nada les importase. Y sí encima a esto se le une el hecho, de qué (como yo) eres totalmente transparente y se te nota todo enseguida, pues más difícil todavía.
Y no será por tonta, que inteligente soy un rato largo, pero en cuestiones del corazón, la cabeza no tiene nada que hacer. Y yo, como tú, seguiré creyéndome sus mentiras porque… Aunque dicen que no hay peor ciego, que el que no quiere ver, yo creo que no hay peor ciego, que el que ya ha visto la realidad y decide volver a cerrar los ojos.

-J.

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