Nunca he entendido a esas parejas super ultra inseparables que no se separan ni para cagar. Que tengo amigas que, atención, LE PIDEN PERMISO a sus novios para ir a tomarse una coca cola conmigo, su amiga de toda la vida. ¿Hola? ¿En qué puto mundo vivimos?
Que tampoco voy a ir yo de mega guay, que también tuve un novio así. Pero tenía 12 años, estaba muy perdida en la vida y creía demasiado en el ´´para siempre´´ que me prometía. Pero eh, con mi corazón roto lo mandé a la mierda en cuanto me di cuenta de cómo era realmente. Y, oye, él tenía sus dos cojones de decirme lo que me tenía que poner, como tenía que comportarme, lo putas/no putas que eran mis amigas, lo que mis amigos pensaban de mi, y lo mala que era mi familia por no dejarnos estar juntos. Al principio le hacía caso en todo, ya que no quería perderlo, pero yo como buena mujer moderna e independiente (y cabezota) que soy dejé de hacerle caso. Lo quería, claro, pero querer no lo es todo. Porque si nos ponemos a querer pues más me quiero yo.Tampoco voy a ir de durita que llorar lloré lo suyo,y me costó horrores superarlo, pero lo superé. Por eso cuando veo a chicas más jóvenes que yo metidas en relaciones tóxicas con novios obsesivos posesivos me veo a mí misma. Más joven, más tonta, más inmadura y sobre todo más ingenua. Y me alegro, me alegro de haber sabido superar esa mierda; y espero que esas chicas también lo superen, porque aunque se llame relación tóxica, de toda la vida, las personas que tratan así, supuestamente, a la persona que más quieren, lo que son es GILIPOLLAS.
Que la mejor manera de aprender es equivocarse, y mejor con 17 que con 50. Porque, mira, puede que aún no tenga muy claro lo que quiero, pero lo que sí tengo claro es lo que NO quiero.
-J.
No hay comentarios:
Publicar un comentario