miércoles, 21 de agosto de 2019

J ha vuelto.

Desde que tengo uso de razón, siempre me he culpado de casi todas las cosas que me han pasado o que le han pasado a alguien cercano a mí. Si algún amigo ha estado mal, era culpa mía. Si no le gustaba a un chico, era culpa mía. Si alguien se iba de mi vida, era culpa mía. Y así una larga y extensa lista de culpas y negatividad. Ahora, que me considero un poco más madura, veo que realmente yo no tuve la culpa de nada de lo que estaba pasando a mi alrededor, pues yo no puedo controlarlo todo. ¿Qué sentido tiene culparme por no gustarle a un chico?, cada persona siente lo que siente, y los sentimientos no pueden forzarse. ¿Qué sentido tiene culparme por que una persona se haya ido de mi vida? ¿Acaso se puede obligar a alguien a no querer irse nunca de tu lado?, no, e intentarlo y echarlo de menos solo te hará sentir peor. 
Sé, que como yo, hay mucha gente que siempre va a pensar que es un cero a la izquierda, y que nunca aportamos nada al mundo, pero voy a deciros algo, tú no tienes la culpa de que no te supiesen querer, porque siempre estuviste hecha de ilusión y ganas. Sé al 100% que a ese/a amigo/a que estaba mal, intentaste sacarlo de la mierda aunque eso conllevara hundirte con él, y no, porque una persona que te dice lo que tienes que hacer y lo que no, y te da órdenes y te hace sentir mal, no es un amigo, es un peso innecesario que va a amargarte hasta que te desprendes de él. Y sé, que esa persona que ha decidido irse de tu lado, aunque tú no querías, y aunque lo echas de menos, antes de irse hiciste TODO para que fuera feliz, y seguiste apoyándolo aún después de haberse ido, a pesar de haber hablado mal de ti, y haber dicho mentiras, etc. Pero la gente como nosotros somos así, y no vamos a cambiar. 
Pero no todo es malo. Algún día, encontrarás quien te entienda y no quiera cambiar nada de ti, ni de tu extraña forma de ser. Y te hará tan feliz que se confundirán los sueños con la realidad. A partir de ese momento, te darás cuenta de que los tropiezos y las caídas solo fueron parte del camino, Y que para llegar a este punto, en el que sonríes como una idiota, esas caídas tenían que pasar. No te sientas mal por ello. Porque los que no supieron quererte te han ayudado, mostrándote lo que realmente tienes que alejar de tu vida.


-J.

lunes, 17 de junio de 2019

Los dieciocho.

Y si con dieciocho años no haces lo que te da la gana dime entonces cuándo. ¿Cuándo?
No hablo de cosas como no hacerle caso a tus padres, ni escaquearte de tus obligaciones, no. Cuando hablo de hacer lo que te da la gana me refiero a ser tu misma sin importar lo que opinen los demás, elegir lo que quieres ser y lo que quieres hacer, y las personas que quieres que te rodeen. Eso sí que puedes elegirlo, y además está en tus manos. Hablo de pintarte las uñas de negro si eso es lo que quieres, de tintarte el pelo de azul, de escuchar Camela o Beret, o de comer dos bolsas de pipas diarias, hablo de sonreír porque quieres y no para complacer a nadie, y de enfadarte si te dan los motivos necesarios, hablo de saltar por la calle y cantar a pleno pulmón tu canción favorita, o gritar su nombre o el tuyo las veces que te dé la gana, hablo de decidir tu vida a tu manera porque para eso es tuya, y los demás que aporten o se aparten, hablo de afrontar las cosas como quieras o puedas, hablo de saber reírte hasta de ti mismo, hablo de llamar la atención por tu forma de ser, por ser tú. Hablo de encerrarte en tu habitación y ponerte los cascos a tope y cantar canciones con palabras que no existen, de leer libros por la calle o de no leerlos si no te gusta, hablo de querer, hablo de sufrir y de aprender de los errores, hablo de confesar tus secretos a quién quieras y a quién te dé la gana. Puedo hablaros de muchas cosas, pero de lo que no puedo hablar es de enamorarte, porque eso no lo eliges tú, ni tú ni nadie.
Porque tenemos toda la vida por delante, para equivocarnos y para aprender. Pero ahora, a los dieciocho, es el momento de equivocarnos, y de arriesgarnos, tenemos toda la vida para aprender. Porque si no es ahora, ¿cuándo?

-J.

martes, 11 de junio de 2019

Pasar página.

Creo, sin ninguna duda, que para mí no hay nada más difícil que dejar ir a una persona que quieres. Aunque esa persona no te quiera, o quiera que te vayas, o te destroza cada vez que abre la boca, tú sigues ahí. Yo sigo ahí, y me niego a irme. Ese es mi problema; hago demasiado por gente que no merece que lo haga. Creo que es miedo. No miedo a estar sola, si no miedo a pasarte la vida buscando a otra persona igual para que sustituya a la que se ha ido, y no.
Duele. Es triste poner punto y final a capítulos de la historia, pero si no lo haces...es imposible redactar historias nuevas, con nuevas personas, y quizás con la nueva tú.
Sólo me encuentra quién me busca.

-J.

sábado, 1 de junio de 2019

¿Olvidar es bueno o malo?

A lo largo de mi vida, me he equivocado muchas veces, he actuado a la ligera o no he actuado directamente (no tengo punto medio, lo sé). Muchas veces he deseado borrar un día, un instante, un momento, o incluso un año, borrarlo todo y vaciar mi memoria (supongo que como yo, habrá más gente).  Cómo cambia el tiempo. De pequeños queríamos crecer y al crecer queremos volver a ser niños; volver a ser niños, hacer las cosas de nuevo (y a veces mejor), recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar.
Yo, personalmente, no espero nada del tiempo. Me da lo mismo avanzar o regresar. Creo que el tiempo es el que finalmente va a decidir dónde va cada cosa, entonces es una pérdida de tiempo intentar controlarlo, pero lo que sí podemos hacer es aprovecharlo, porque la vida son cuatro días y ya vamos por el segundo. 
Bueno, que me voy del tema; Al principio del post, he hablado de que muchas veces nos gustaría olvidar algunas cosas, pero si perdiésemos completamente la memoria, podríamos "empezar de nuevo pero ¿cuántas cosas perderíamos?. Serían como aquellas cosas que se extravían en una mudanza o en un viaje y luego se echan de menos. Perderíamos la infancia con nuestro seres queridos, la nostalgia por amores pasados, la inocencia de cuando nos entregamos a lo desconocido por primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser para siempre, las cartas que nos hicieron llorar, la primera vez que tomé en brazos a mi precioso husky de ojos azules, la primera o última vez que vimos a nuestro gran amor, los mejores abrazos, el día que se iba a caer el mundo, el sufrimiento que mereció la pena, la sonrisa más perfecta. Entonces, ¿en realidad empezamos una nueva vida o matamos otra llena de recuerdos?.
Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto o un trozo de cielo en el que no sabemos que nos espera. ¿Vale realmente la pena querer olvidar todo?.

J.

lunes, 27 de mayo de 2019

Principios o finales.

¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de cosas que perdemos por el miedo a perder?. No sé vosotros, pero yo voy por la vida con pose de mega segura, y de segura no tengo nada. Me cuestiono cien veces las cosas, no me arriesgo y me quedo sentada esperando que las cosas me caigan del cielo, y así me va. He estado mucho tiempo esperando que algo se accione, una señal, pero ahora me empiezo a dar cuenta que quizás la señal soy yo misma. Nos da miedo enamorarnos por si acaba cuando es que ni siquiera ha empezado. Y es que quizás puede que todo tenga un principio y un final. Puede que al final no sirva de nada luchar y puede que un día despertemos y al abrir los ojos el dolor ya no exista... La vida cambia y con ella todo.
Las cosas empiezan y acaban, o no, quién sabe. Puede que llegues a la cima y luego te caigas, o que no llegues nunca; pero mantenerse es lo difícil, hacer que dure. Porque puedes tenerlo todo y no tener nada... Lo mejor que puedes hacer es aprender a diferenciar lo que realmente importa, lo que te afecta más y lo que puede cambiar tu vida; focalizar tu atención en esas cosas y no perder el tiempo en pequeños detalles que al final te hacen más mal que bien. 
A lo largo de la vida las victorias y las derrotas van y vienen. Solo quién te quiere permanecerá a tu lado.

-J. 

jueves, 23 de mayo de 2019

Esa persona.

No suelo pensar demasiado en el pasado, porque cada vez que lo hago acabo peor de lo que estaba, básicamente. Pero a veces es necesario mirar atrás para ver todos los obstáculos que has superado, cada piedra con la que creías que no dejarías nunca de tropezar... y un día ves que ya la has pasado. Es de humanos cometer errores, y los errores son necesarios para aprender y no volver a cometerlos. Siempre habrá gente protegiéndote para que no los cometas, pero si no lo haces no crecerás (siempre diré que se aprende más con los daños que con los años). 
Yo soy esa clase de personas que no se rinde fácilmente pero que a la mínima se me viene el mundo encima y me agobio, aunque sólo durante cinco minutos.
 También soy alguien fácil de convencer, los que mejor me conocen me lían enseguida para hacer alguna chorrada; pero también soy difícil para hacerme entrar en razón, para mí siempre llevo yo la razón, aunque no la lleve.
Suelo ser esa persona la cuál no le cuesta nada ponerse en el lugar de otra persona. Esa persona que aunque lo intentes, nunca llegas a conocer del todo, con sus misterios y secretos, tan tóxicos a veces. 
Esa persona, que sin querer, sonríe para parecer mucho más fuerte.

-J.

lunes, 20 de mayo de 2019

Algo de mí

La mayoría de las personas que leen mis chorradas me dicen que debería escribir cosas más alegres, no tan triste todo, ¿pero cómo escribir cosas buenas si hay tan poco bueno en mi cabeza?
Nunca he sido sin ser, pero a veces ni siquiera consigo ser a medias, y así con todo. No puedo querer a medias, o no te quiero nada o te quiero muchísimo. Soy cabezota, orgullosa, sincera y directa. Busco la energía de mi vida en cualquier lugar. Me cuesta mucho pensar antes de actuar, como bien sabréis ya, de echo casi no lo hago porque no suelo arrepentirme de lo que digo, y es mejor arrepentirse de hacerlo que de no hacerlo, mejor quedarse con un no que con la duda. Me tomo las cosas en serio, aunque a veces me parecen demasiado "heavys" para no reírme. Soy diferente a los demás, a cualquier persona que hayas visto hasta ahora. Me encanta llevarle la contraria a los demás, y me gusta tener la razón siempre, y no paro hasta que no la tengo (eso a veces es un problema). Siempre digo que soy un muy impaciente, porque cuando quiero algo lo quiero en el momento y también porque digo que no soporto nada, pero luego...cuando me doy cuenta de todo lo que he soportado y soporto a día de hoy, me doy cuenta de qué soporto demasiado (no sé si tengo tanta paciencia por los sobrinos que tengo o por los inmaduro que tengo). Soy puntual (la mayoría de las veces) y casi siempre una incomprendida. Odio que me hagan promesas que no van a poder cumplir tanto o más que hacerlas. Odio mentir y que me mientan. Aborrezco a las personas ignorantes frustradas por su propia mierda de mi vida, a la gente sin personalidad, y a las personas con más noches que la luna. Doy todo sin esperar nada, porque no me hace falta. Antes me encantaban los abrazos sin motivo y por sorpresa, ahora los abrazos no me gustan demasiado, me quedan pequeños en comparación con los otros abrazos...los que nunca más voy a volver a tener (pero este no es un post triste tata). 
Me preocupo por nada o me preocupo por todo. Tengo mil defectos y dos mil manías. Aspiro a demasiado. Camino lento pero segura.

-J.