A lo largo de mi vida, me he equivocado muchas veces, he actuado a la ligera o no he actuado directamente (no tengo punto medio, lo sé). Muchas veces he deseado borrar un día, un instante, un momento, o incluso un año, borrarlo todo y vaciar mi memoria (supongo que como yo, habrá más gente). Cómo cambia el tiempo. De pequeños queríamos crecer y al crecer queremos volver a ser niños; volver a ser niños, hacer las cosas de nuevo (y a veces mejor), recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar.
Yo, personalmente, no espero nada del tiempo. Me da lo mismo avanzar o regresar. Creo que el tiempo es el que finalmente va a decidir dónde va cada cosa, entonces es una pérdida de tiempo intentar controlarlo, pero lo que sí podemos hacer es aprovecharlo, porque la vida son cuatro días y ya vamos por el segundo.
Bueno, que me voy del tema; Al principio del post, he hablado de que muchas veces nos gustaría olvidar algunas cosas, pero si perdiésemos completamente la memoria, podríamos "empezar de nuevo pero ¿cuántas cosas perderíamos?. Serían como aquellas cosas que se extravían en una mudanza o en un viaje y luego se echan de menos. Perderíamos la infancia con nuestro seres queridos, la nostalgia por amores pasados, la inocencia de cuando nos entregamos a lo desconocido por primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser para siempre, las cartas que nos hicieron llorar, la primera vez que tomé en brazos a mi precioso husky de ojos azules, la primera o última vez que vimos a nuestro gran amor, los mejores abrazos, el día que se iba a caer el mundo, el sufrimiento que mereció la pena, la sonrisa más perfecta. Entonces, ¿en realidad empezamos una nueva vida o matamos otra llena de recuerdos?.
Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto o un trozo de cielo en el que no sabemos que nos espera. ¿Vale realmente la pena querer olvidar todo?.
J.
No hay comentarios:
Publicar un comentario