Sé que últimamente solo escribo mierdas tristes y deprimentes pero es que yo soy de esas que cuando escribo, lo hago desde el corazón, y mi corazón lleva unos meses demasiado destrozado para poder ser la super woman que era antes. Porque, ojalá esa superwoman fuera un super héroe de verdad y no una chica de dieciocho real con sus problemas reales y sus mierdas reales. Ojalá. Y es que mi vida a veces parece una peli de ciencia ficción, otras un dramón de la tres y otras una comedia americana.
Aunque la verdad, es que hace un tiempo que no salgo del puto dramón de mierda que me vendieron los de antena 3. Y tanta basura disfrazada de realidad no ha hecho más que convertirme en una amargada, con cara de amargada incluida, que lucha por encontrar la puta felicidad esa de la que habla todo el mundo y que yo no consigo ver por ninguna parte. Y mira que lo intento. Porque ni a dramática ni a luchadora me gana nadie, y cuando entro en la batalla solo voy con una idea: ganar. Y si no gano, es que aún no ha terminado. Supongo que todo viene de ahí. De no saber irme de la batalla cuando ya está perdida. De obsesionarme tanto con el premio olvidando cada una de las cosas que voy perdiendo por el camino. A veces me pregunto, si merece la pena todo lo que estoy perdiendo por conseguir algo que quizás cuando lo consiga (si es que lo consigo) no me va a llenar o no va a ser como espero.
Porque, aunque no lo creas, he perdido tanto que incluso a veces pienso que yo misma me he perdido. La ansiedad está tanto en mi corazón que, a pesar de todos mis esfuerzos, me siento una completa y absoluta basura. Y, desgraciadamente, el día que te conviertes en tu propio enemigo, estás muerta.
A lo largo de mi vida he tenido muchísimas enemigas y muchos más enemigos. Ninguno ha podido conmigo. Sin embargo, el día que mi yo interior me declaró la guerra, me volví loca. Luchar contra uno mismo. Eso sí es una puta guerra. Y más cuando luchas con alguien tan insoportable y asquerosamente cabezota como yo. Que se lo digo a mis amigas, que yo en su lugar ya me habría mandado a la mierda. Y no lo ponen en duda.
Tocar fondo ya es como mi estilo de vida. Un estilo de vida de mierda. Pero un titular perfecto para resumir toda la mierda que llevo dentro y contra la que lucho cada día de mi penosa existencia. Por eso le hago un llamamiento a la superwoman que era y que quiero volver a ser, a ver si me está leyendo y le da por pasarse por aquí, que ya se le está echando de menos.
-J.
No hay comentarios:
Publicar un comentario