lunes, 22 de abril de 2019

No soy agresiva.

Es un poco triste que la vida tenga que ser así en ciertos aspectos. Que en esta guerra también llamada vida en la que sobrevivimos día a día sea necesario tener que perder la inocencia para poder seguir adelante. Luchar lo llaman.

Siempre me han considerado una chica agresiva. Y no lo entiendo. Me avergüenzo de ello. En algún lado leí: “Usted dice que mi hija es agresiva, doctora, y no quisiera cuestionarla, pero mire la vida que lleva. Mi hija no es agresiva, lo que es es valiente.”

Y por si ahora vienen los cuatro haters de turno a decirme que hago apología a la violencia y todas esas mierdas, sabed que no es eso a lo que voy. Lo que quiero decir es que muchas veces nuestros arrebatos violentos son originados por todas las mierdas a las que nos tenemos que enfrentar en el camino. Y OJALÁ. Ojalá fuera una chica pacífica y paciente, ojalá pudiese tenerlo todo bajo control las 24 horas del día. Pero mira, la verdad es que no puedo, y a veces ni quiero.

Por cada obstáculo que se me presenta saco los dientes. Por cada insulto que recibo me veo obligada a defenderme. Por cada hostia que me dan doy una de vuelta. Por cada cabrón/cabrona que me hace daño, mi corazón se vuelve un poco más frío, y mi odio se incrementa. Y mira, yo no quiero, pero la verdad es que a odiar se aprende queriendo muchísimo. Y cuando te hacen daño de la manera más cruel y fría, el corazón no puede evitar congelarse un poquito con cada decepción.

Y la verdad, doctora, es que yo no soy agresiva, lo que soy es valiente.


-J.

1 comentario: