lunes, 25 de marzo de 2019

Asco

Os juro que llega un momento en la vida en el que te la empieza a sudar todo a niveles flipantes. Sobretodo cuando se trata de esa típica gente que ni aporta, ni aparta, pero que sigue ahí, tocando los cojones.
Y es que, como ya tenéis que saber, las traiciones están de moda. Y da igual si das todo o nada, si eres bueno o malo, si te portas bien o mal, te la acabarán haciendo. Quien menos te lo esperas. Cuando menos te lo esperas. Y siento decirte que te va a doler (en el alma) pero vas a tener que joderte (como todos).
Y que rabia, ¿verdad? Ofrecerle tu corazón, tu mano, tu amistad, tu apoyo, y todo lo que está en tu puta mano a alguien para que te falle. Porque juro que por un momento, cuando soy buena/sincera/generosa con los demás sinceramente creo que lo valoran tanto como yo lo valoraría de ellos. Pero no. Nadie es como parece ser. Puedes desconocer a alguien que creías conocer a la perfección en un solo gesto. Y que pena.
Pena por ellos, porque pobres ilusos, no tienen ni puta idea de lo que se pierden. Y porque, seguramente, algún día mirarán atrás para buscarme y seguramente… yo no estaré.
PD: Esto es un precalentamiento para lo que llega, que lo mejor aún no ha llegado.

-J.

No hay comentarios:

Publicar un comentario